lunes, 19 de septiembre de 2011

Animales para domar

Celebrando a Gaia: ¿Es la Tierra un superorganismo consciente de sí mismo?

El 22 de abril se celebra el Día de la Tierra, pero más allá de la retórica que suele acompañar estas fechas, hacemos la invitación a entrar en contacto con la inteligencia del planeta, dialogar y formar una relación de intercambio energético con ella

Además de la importancia de celebrar la fascinante belleza de nuestro planeta o generar conciencia ecológica y acabar con la destrucción de la biosfera, queremos, este Día de la Tierra, invitar a explorar uno de los temas que más nos cautivan en Pijama Surf: la posibilidad de que nuestro planeta sea un ser inteligente que englobe en su conciencia todas las formas de vida que la habitan, más allá de una metáfora o un truco de marketing para vender productos "verdes", literalmente una manifestación consciente de los principios creativos del universo.

Si bien la ciencia moderna con la Teoría de Gaia, de James Lovelock, y la teoría de sistemas, atisba esta idea, el entendimiento de que el planeta es una entidad viviente con la cual se puede entablar una relación interpersonal, aprender, intercambiar enegía e incluso erotizarse al nivel de la divinidad, es común a la mayoría de las culturas indígenas y parte de la conciencia mítico-mística subyacente a todas las civilizaciones por más que hayan sido reprimidas por la vehemente racionalidad del dios masculino del monoteísmo. Desde divinidades como Pachamama, Coatlicue, Gea, Ninhursag, Ishtar, Asherah, Lakshmi, hasta la transformación de Isis en la Virgen Maria, de  Tonantzin en la Virgen de Guadalupe, vemos como la Gran Diosa Madre reaparece en el paneteón metamórfico de los arquetipos y del inconsciente colectivo, una veta tierna y luminosa que tiene también su lado destructivo  -o autorregulante- como podemos presenciar en los terremotos, inundaciones, tsunamis, o en las manifestaciones destructivas de la divinidad femenina, como Kali o Hécate.

En el último tiempo hemos explorado este tema, entreviendo el regreso de la Diosa al axis mundi de nuestra empresa humana  -al vórtice de nuestra existencia-, el despertar de la feminidad como una fuerza cristalina y luminosa que nos lleva a todos en su cauce de agua sagrada hacia una nueva comprensión de nuestro lugar en el universo, un lugar de interdependencia, simbiosis y creatividad: la posibilidad de recuperar en vida el paraíso en la comunión con la Tierra.

Compartimos una serie de links y citas que hemos ido recopilando en los últimos tiempos en la búsqueda de reencantarnos con Gaia:

"La vieja idea de la Tiera muerta ha dado paso a Gaia, la idea de la Tierra viviente. La vieja idea del universo sin creatividad, ha dado paso a la evolución creativa. Primero en el reino de las cosas vivas, por Darwin, y ahora vemos que todo el cosmos está en proceso de evolución creativa. Así que si todo el universo está vivo, si el universo es como un gran organismo, entonces todo lo que contiene se entiende mejor como organismos que como máquinas".

…Creo que la conciencia del sí mismo viene a através de la conciencia mutua. No creo que la conciencia de nosotros mismos surja dentro de un mundo solipsista donde cada quien se ve el ombligo. Conciencia significa, literamente, con scire, saber con, o saber juntos. Creo que la razón por la que estamos concientes es porque somos interconcientes en relación a otras personas. La conciencia es compartida, y no creo que un ser humano individual sin relación a otras personas o a alguna otra cosa sería conciente".

"Creo que si la galaxia tiene conciencia, entonces su conciencia depende de su relación con las estrellas y sistemas solares y probablemente también con otras galaxias. Habría una intersubjetividad de galaxias, una comunión de una comunidad de galaxias".

"El Dalai Lama, el líder espiritual de los tibetanos lanzó una de las afirmaciones más celebrables que escuchado en los últimos tiempos, y ello a pesar de que en lo personal no me genera una afinidad especial, en la que profetizó: "La salvación del mundo será orquestada por la mujer occidental".

"El pulso de la Divinidad Femenina resuena cada vez más claramente. El retorno de la Diosa se presenta como recurso ya no solo estimulante y armónico, sino vital, para dirigir con lucidez la transmutación de paradigmas. El planeta parece urgido de sacudirse el desequilibrio masculino que le impusimos durante siglos, la presencia maternal (contemplada desde una perspectiva planetaria) debe ser enaltecida, el dulce caos femenino toca a la puerta… y sería fatal para la especie humana ignorar una vez más su llamado".

La Era de la Diosa:  El Retorno de la Divinidad Femenina

"Hoy, en tiempos de tanto cambio, la salvacion existente es encontrar el útero de Gaia. Entender una nueva etapa de la Tierra en el universo, es entender que el camino hacia la evolución sólo se dara en el contacto con la Tierra..Hoy, en tiempos de tanto cambio, la salvacion existente es encontrar el útero de Gaia. Entender una nueva etapa de la Tierra en el universo, es entender que el camino hacia la evolución sólo se dara en el contacto con la Tierra.

"Descubrir la identificación que tenemos con el entorno es descubrir la armonia con el universo y con la tierra, y con nosotros mismos, esa era y sigue siendo la escencia del Grial y el motivo de su búsqueda incesante que fue siempre la búsqueda radical con el entorno. Por eso, plantear la actual actitud destructiva de la Humanidad como una amenaza irreversible que terminará con todo cuanto ha venido sosteniéndonos desde que la vida hizo su aparición sobre el planeta es, en definitiva, volver a ese sentimiento judeo-cristiano del hombre como centro del Universo y señor de sus destinos; del Hombre capaz de construir y destruir, segun le suenen los vientos, levantándose como un ser aterrador en un apocalíptico crépusculo de los Dioses". (Juan G. Atienza)

El Santo Grial o el útero de Gaia

La humanidad no ha tejido la red de la vida. Somos sólo una hebra dentro de ella. Lo que le hacemos a la red, nos lo hacemos a nosotros. Todas las cosas están unidas. Todas conectan". El Jefe Seattle, 1854.

"Mis pinturas más recientes honran esa "conciencia madre" que reside en la ayahuasca. Es una energía profundamente sanadora y transformativa en su médula. Mientras ella incondicionalmente nos ama, al mismo tiempo nos puede despojar radicalmente de todo el tejido ilusorio que nos rodea", Martina Hoffman

Martina Hoffman: visiones del divino femenino

"El planeta es un tipo de inteligencia organizada. Es muy diferente a nosotros. Ha tenido unos 5 mil millones de años para crear una mente que se mueve lentamente y que está hecha de oceános, ríos, bosques y glaciares. Se está volviendo consciente de nosotros y nosotros nos estamos volviendo consciente de ella, extrañamente.  Dos miembros más improbables de una relación difícilmente pueden ser imaginados, el simio tecnológico y el planeta que ensueña", Terence Mckenna.

"Debemos engrandecer nuestro acercamiento para englobar la formación que está ocurriendo ante nuestros ojos… de una entidad biológica particular que nunca ha existido en la Tierra –el crecimiento, afuera y arriba de la biósfera de una nueva capa planetaria, una envoltura de la sustancia pensante, a la cual, por conveniencia y simetría, he dado el nombre del a Noósfera". .–Pierre Teilhard de Chardin,The Future of Man.

Noósfera noostros: historia del despertar de la mente colectiva del planeta

Nature is the symbol of spirit. R.W. Emerson

Como parte del progreso de la civilización occidental, la naturaleza fue concebida como un conjunto inánime que estaba a nuestro servicio para ser conquistado y explotado. Jean Paul Sartre lo resume diciendo "la naturaleza es muda", el hombre está solo en el universo, separado, significándose por sí mismo. Habíamos superado el pensamiento mágico y primitivo del animismo, del paganismo o del chamanismo y poblado el mundo con máquinas exactas avanzando en línea recta, hacia el fin de la historia. Y sin embargo, en la ruptura posmoderna y en el nuevo paradigma que se asoma, descubrimos que la evolución nos hace regresar, con una mirada elíptica -como los anillos de los árboles o de las galaxias- hacia un origen donde la naturaleza deja de ser una cosa muerta de la cual sólo extraemos bienes materiales, para experimentarse como un sistema holístico del cual somos parte indisociable y a través del cual se revela nuestro espíritu. La experiencia que define la conciencia ecológica -y cosmológica- es experimentar la interconexión entre todas las cosas y el delicado balance que permite la vida y alimenta la evolución -el hombre que se experimenta dentro de una red, rizoma, entre plantas y estrellas y nodos de información. Y la experiencia mística, circuito secreto de la historia: experimentar que la naturaleza, el campo morfogenético de la Tierra, se está comunicando, que la natureleza exhibe un lenguaje capaz de utilizar toda la matriz biológica del planeta para hablarte a ti.

A la"naturaleza muda" de Sartre le contesta Terence Mckenna, esuchando voces de duendes en todas partes, llegamos a"El entendimiento de que el mundo es una sola cosa y es una cosa viva, con una intención y un espíritu".

Earthanima: la Tierra está viva y se comunica a través de los elementales

"Hemos entendido que la alquimia no era el trabajo de la transmutación de metales en oro, sino una especie de danza de la imaginación donde los procesos psicológicos dentro de los alquimistas se entrelazaban, amalgamándose con procesos químicos creando una mitología de la materia, un paisaje donde el león verde, el dragón rojo la reina hermafrodita, el perro de cuatro cabezas… eran figuras fluyendo en las especulaciones febriles de los filósofos… La creencia era que el hombre podía trabajar con la naturaleza, en completa sociedad con el proceso divino y redimir la luz caída en la materia y de esta forma redimirse a sí mismo".

El reduccionismo de la ciencia ha perdido "El entendimiento de que el mundo es una sola cosa y es una cosa viva, con una intención y un espíritu."

"El análisis racional nos dice que la materia sólo está compuesta de átomos moviéndose en el espacio obedientes a leyes matemáticas invariantes y toda la creatividad, todo el sentido de conexión que experimentamos como seres vivos contemplando la naturaleza como miembros de la sociedad es negado… Yo rechazo esto, creo que el mensaje de la experiencia pisodélica es que la naturaleza se está comunicando, todo ser está lleno de lenguaje", Terence Mckenna



Las neuronas espejo guardan los secretos de la evolución humana

Las neuronas espejo borran la frontera entre los individuos, erigiendo una especie de mente grupal global, además de presentar una base científica para la telepatía; podrían haber sido fundamentales en la formación de la conciencia —y en su siguiente salto evolutivo.

«Existe un juramento mágico muy conocido que dice 'Prometo lidiar con todo fenómeno como si fuera un trato particular entre Dios y mi alma', basado en la creencia metafísica de que el Universo es 'un espejo mágico' que constantemente refleja las condiciones internas de nuestras almas».

-Aeolus Kephas

Las neuronas espejo son células del cerebro que se activan cuando hacemos algo y también cuando observamos a otra persona —o animal— hacer la misma acción. Según va la historia, un grupo de neurocientíficos italianos descubrieron estas neuronas con un macaco conectado a unos electrodos; midiendo neuronas individuales, los científicos notaron que las mismas neuronas se encendían cuando el mono tomaba un cacahuate como cuando uno de los asistentes tomaba un cacahuate. De ahí que se les llame neuronas espejo, ya que reflejan lo que sucede en el exterior, en otros individuos, como si les sucediera a ellas, al interior. Las implicaciones de este simple mecanismo son inmensas. Las neuronas espejo muestran que no existe una barrera definida entre los individuos, estamos mentalmente interpenetrados (todos vivimos atravesados de espejos); y a su vez representan un modelo de comunicación telepática y empática transpersonal que nos liga dentro de una estructura de vasos comunicantes con todos los seres con los que hemos interactuado en una red mimética y memética inextricable. Es decir, somos reproductores (como máquinas Xerox holográficas humanas) de lo que hacen y piensan todas las personas con las que hemos tenido contacto —donde cada transmisión del espejo se convierte en el eco de una catedral de infinitas campanas— y así se va construyendo el proceso de nuestro cerebro con el que aprehendemos la realidad y la transformamos —en un loop de retroalimentación.

Para intentar dilucidar lo que significan las neuronas espejo para el conocimiento humano y las posibilidades que abren una vez que hacemos consciente que somos fundamentalmente espejos –lo somos en la medida en la que nuestro cerebro es un espejo que inevitablemente reproduce lo que ha visto— recurriremos al neurocientífico V.S. Ramachandram, quien considera que las neuronas espejo fueron claves en el desarrollo de las habilidades lingüísticas del ser humano y por consiguiente en su evolución; y, por otra parte, a Aeolus Kephas, especialmente por su ensayo didáctico "Escritores del Cielo en Hades" (publicado en Pijama Surf), en donde argumenta que las neuronas espejo constituyen una base científica de la telepatía y que éstas también son agentes de la evolución humana hacia una siguiente etapa en la que dicha telepatía —que sucede ya en estos momentos— se haría consciente, transparentando la noósfera en la que convivimos y comunicando la totalidad de nuestros seres de manera directa, sin interferencia: esencias múltiples de un único Logos.

V.S Ramachandram es uno de los grandes expertos y promotores de las neuronas espejo, a las cuales considera uno de los más grandes descubrimientos científicos de la historia. Este neurocientífico de origen indio cree que las neuronas espejo están ligadas al desarrollo del lenguaje en el ser humano y a su toma de conciencia:

«He especulado también que estas neuronas no solo pueden ayudar a estimular el comportamiento de otras personas sino que pueden ser reviradas hacia dentro para crear representaciones de segundo orden o meta-representaciones de tus propios procesos cerebrales anteriores. Esto podría ser la base de la introspección y de la reciprocidad de la autoconciencia y de la conciencia de los otros. Esta es evidentemente una pregunta de huevo o gallina sobre qué evolucionó antes, pero el punto central es que las dos co-evolucionaron mutuamente, enriqueciendo una a la otra para crear la representación madura del ser que caracteriza a los humanos modernos».

En esta plática de TED, corta pero cargada de fascinante información, Ramachandram explica cómo funcionan las neuronas espejo.

«He aquí una neurona que se dispara cuando alcanzo algo y lo tomo, pero también se dispara cuando veo a Joe alcanzar algo y tomarlo. Esto es extraordinario porque es como si esta neurona estuviera adoptando la perspectiva del otro, es como si estuviera realizando una simulación de realidad virtual de la acción de otra persona».

Lo cual significa que para el cerebro no hay gran diferencia entre lo que sucede en lo que llamamos realidad y lo que sucede en simulación. En otras palabras, no hay estricta diferencia entre lo que vemos y lo que hacemos, pero tampoco entre lo que pensamos y hacemos o entre lo que hacemos y soñamos (como ha demostrado el psicólogo Stephen Laberge analizando los sueños lúcidos, en particular aquellos en los que un orgasmo onírico produce las mismas reacciones fisiológicas que un orgasmo despierto). Solo podríamos distinguir en el grado de intensidad con el que se reproduce un fenómeno en nuestro cerebro, sin que haya una necesaria hegemonía del acto "real", físico, sobre el acto mental, imaginario —únicamente nuestra riqueza sensorial e imaginativa como límites.

«El porno no nos hace pensar en el sexo. En cambio, el porno nos hace pensar que estamos teniendo sexo. Desde la perspectiva del cerebro, el acto de excitación no es precedido por una idea separada, la cual absorbemos a través de la televisión o de una pantalla de computadora. El acto en sí mismo es la idea». En otras palabras, «el porno funciona convenciéndonos de que no estamos viendo porno. Pensamos que estamos dentro de la pantalla, haciendo la cópula» ("Porn and Mirror Neurons",  Jonah Lehrer).

Podría parecer exagerado decir que ver porno es como tener sexo, que existe una transpersonalización y que «estamos dentro de la pantalla» copulando (podrá argumentar el lector: ver porno no se siente igual que tener sexo). Pero esto es solo una distinción de grado o intensidad determinado por el hábito, lo relevante es que ver porno [1] puede activar exactamente las mismas neuronas que tener sexo y que la frontera de la pantalla se borra (la pantalla de una computadora o de una persona: su cerebro). Es decir, el espejo está abierto y lo cruzamos; la solidez y la separación de la realidad es la de un teatro virtual de paredes etéreas.

Pero volvamos a Ramachandram:

«Por una parte las neuronas espejo deben de estar involucradas en cosas como la imitación y la emulación, ya que imitar un acto complejo requiere que mi cerebro adopte el punto de vista de otra persona. Pero, ¿por qué es importante esto?  Si regresas en el tiempo a un punto hace 75 mil años —veamos la evolución humana— algo muy importante sucedió en esa época y eso es el súbito surgimiento y la veloz expansión de una buena cantidad de habilidades únicas del ser humano: el uso del fuego, herramientas, albergues, por supuesto el lenguaje y la habilidad de leer la mente de otra persona e interperatr su comportamiento. Todo esto pasó relativamente rápido aunque el cerebro humano había llegado a su tamaño actual hace 300 o 400 mil años. Lo que sugiero que sucedió fue la emergencia de un sistema sofisticado de neuronas espejo que permitió imitar y emular el comportamiento de otras personas, de tal manera que cuando ocurría un descubrimiento por algún miembro de la tribu, como el fuego o el uso de herramientas, en vez de acabarse ahí se  transmitía de forma horizontal a gran velocidad entre la población o verticalmente entre las generaciones. Esto hizo a la evolución lamarckiana en vez de darwiniana. Esta es la base de la mutación y las habildades complejas que llamamos cultura».

Ramachandram describe aquí el mecanismo por medio del cual el ser humano puede dar saltos evolutivos y favorecer mutaciones aceleradas. El biólogo Rupert Sheldrake entiende este mismo proceso de imitación como la resonancia de un organismo con los campos de información de una especie, en la que se transmiten no solo conductas observadas, sino también conductas no-observadas. Sheldrake considera que la naturaleza tiene una memoria incórporea o difundida no-localmente, la cual hace posible que un miembro de una especie pueda aprender una conducta o asimilar aquello que hizo que esa conducta fuera aprendida, con solo sintonizar la información generada en el campo morfogenético de la especie a partir de ese aprendizaje. Quizás lo que podría estar ocurriendo es una comunicación entre las neuronas espejo de toda una especie o de un grupo de individuos vinculados por algún tipo de comunicación instántanea, probablemente un sistema sutil de entrelazamiento cuántico en el que a nivel molecular, si un individuo toma un cacahuate, todos los miembros de ese conjunto toman un cacahuate, no obstante que no hayan presenciado el acto de tomar un cacahuate. El acto genera una memoria, aunque en estado inactivo, en la mente grupal.

Tal vez por esto en la historia de la humanidad se han dado descubrimientos paralelos sin aparente contacto directo, como la invención del cálculo por Newton y Leibniz, o la formulación de la ecuación de onda en la cual se basa la mecánica cuántica por Heisenberg y Schrödinger, prácticamente al mismo tiempo por métodos distintos. ¿Podrían estar conectados a un sistema telepático global sin saberlo?

«Si me inyecto anestesia en el brazo para que no tenga ninguna sensación y luego te veo a ti siendo tocado, literalmente lo siento en mi brazo. En otras palabras, hemos disuelto la barerra entre tú y otro ser humano. Por eso les llamo neuronas Gandhi o neuronas empatía. Y esto no en un sentido abstracto metafórico: todo lo que te separa de otra persona es tu piel, remueve la piel y experimentarás el tacto de esa persona en tu mente. Has disuelto la barrera entre tú y otras personas. Esto es por supuesto la base de la filosofía oriental. Y es que no hay un ser independiente, desconectado de las demás personas, inspeccionando el universo e inspeccionando a los demás. En realidad estás conectado y no por Facebook o por Internet, sino literalmente por tus neuronas, en esta habitación hay una serie de neuronas hablando entre sí y no hay verdadera distinción entre tu conciencia y la conciencia de alguien más».

Ramachandram hace referencia al caso de los miembros fantasmas —miembros amputados que siguen exhibiendo sensación física en el cerebro— y revela la posibilidad de la sanación a distancia. Sin decirlo menciona la labor del chamán que sana a través de la representación, de la teatralidad cósmica:

«Tienes un paciente con un brazo fantasma que tiene dolor en ese brazo. Lo increíble es que haces masaje al brazo de otra persona y eso alivia el dolor en su brazo fantasma, como si la neurona obtuviera alivio por solo ver a alguien más ser masajeado».

Llegamos al terreno de la empatía como arma de evolución colectiva. En el gran teatro de la realidad solo es necesario ver cómo alguien hace algo para poder hacer ese algo, para poder experimentarlo, sentirlo y, en el caso de los grandes arquetipos de la psique humana, vivir una catarsis, un acto de alquimia psicológica y sanación (por esto es tan popular el cine o el mismo teatro). Pero ese simulacro puede dirigirse, puede exponenciarse: en teoría podríamos reproducir un acto de sanación individual hasta el punto de que se convierta en la sanación colectiva de todo el planeta. Un acto mágico y  a la vez un acto de ciencia… de con-ciencia.

Aeolus Kephas nos dice que «las neuronas espejo nos presentan una base científica sólida para la telepatía y la existencia de la telepatía cambia todo. El giro es que las nueronas espejo no indican que la telepatía es algo que puede suceder, es algo está sucediendo todo el tiempo». Pero entonces la clave, creemos, es hacer consciente esa telepatía que sucede todo el tiempo entre nosotros a través de las neuronas espejo que comparten permanentemente estados cerebrales, porque somos espejos contra espejos.

Hacer consciente la telepatía, la distribución de archivos cerebrales que está ocurriendo en este instante, para decodificar el mensaje y descubrir el secreto de la empatía: «Después de todo lo que en realidad queremos comunicar, con cada mensaje, es quiénes somos y 'en' dónde estamos. Y esto es precisamente lo que comunicamos, sin siquiera intentarlo y en contra de nuestra voluntad» (Aeolus Kephas) —para  entablar la verdadera comunicación, más allá de la piel, más allá de los giros del lenguaje y de los malentendidos, la comunicación total, hiperpermeable, de seres desnudos que significan al universo.

«Tener verdadera empatía por otra persona significa sintonizar no solo a esa persona sino a todas las personas que hemos visto en un estado similar o circunstancia en el pasado» (Aeolus Kephas) y quizás no solo acceder a nuestra memoria sino a la memoria de toda la humanidad y todo el universo, sentir en un instante todos los instantes, en una persona a todas las personas, el sentimiento océanico que buscan todas las tradiciones místicas: la unidad a través de la otredad, del rayo del espejo.

V.S. Ramachandram sugiere que la conciencia humana nació  a la par de la activación de un sistema de neuronas espejo (también el lenguaje). Esto supone que el nacimiento de la conciencia, el gran acto autorreflexivo, es en esencia un acto colectivo, co-creativo. El destello del primer hombre que toma conciencia no ocurre en su propio cerebro sino en el cerebro del otro que lo refleja, que escucha lo que dice, y en su escuchar la conciencia se significa conciencia: se ve a sí misma. De aquí podemos extrapolar que nuestra conciencia se sostiene en la conciencia de los demás y que desde su origen la humanidad ha compartido una mente grupal —y no solo de forma metáforica (la filosofía oriental sugiere que no hay pensador –yo– detrás de los pensamientos, sólo una red de conciencia que fluye por el universo, que es el universo).

Hacer consciente esta mente grupal, este sistema global de telepatía, es el siguiente paso en la evolución humana. La clave, como sugiere Aeolus Kephas, es simplemente escuchar a los demás. Abrir el canal de la empatía, justamente aquello que nos hace humanos (recordemos que en la novela de Phillip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? es la empatía lo que distingue a los humanos de los androides, aunque en esa distopía los humanos declinen hacia su extinción incapaces de afirmar su empatía).

Tal vez sea nuestra capacidad empática, nuestra capacidad de escuchar lo que nos están diciendo en silencio las personas a nuestro alrededor, lo que nos lleve a escuchar qué nos dice el universo —y lo que nos estamos diciendo nosotros mismos (nuestro código mandala). La empatía: lo que nos sintoniza con la transmisión original que se emitió holográficamente sobre el vacío —y se sigue emitiendo sin final.

 


[1] Seguramente no es una casualidad que se use tanto en el porno el recurso del point of view, donde la cámara se coloca donde la mirada del espectador, simulando que el espectador es el que está realizando la cópula y el pornstar es su avatar.

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